La leyenda de Kaya y sus hermanas



Cuenta la leyenda que en el centro de África, más o menos donde antes estaba el Congo Belga, hay tres hermanas de piel caoba y ojos azules. Las tres tienen cuerpos exuberantes y viven con una pantera negra llamada Kael, un león blanco llamado Aslan y un cuervo de nuca calva llamado Molili. Las hermanas se llaman Kaya, Amadi y Malaika, no sabemos su edad porque la leyenda es muy antigua, lo que sí sabemos es que son muy ardientes. Poca gente las vió, hasta que no hace tanto, Arthur, un joven belga quiso recorrer las antiguas colonias donde habían vivido sus abuelos, y lo quiso hacer caminando y sólo.

Todo iba bien hasta que Arthur se perdió en la jungla, estuvo varios días perdido, y en un momento llegó a una cascada, que no estaba en el mapa, y a lo lejos le pareció ver algo asombroso, dos mujeres con túnicas blancas y piel caoba, se estaban besando apasionadamente.


Por culpa de esa visión, Arthur perdió el equilibrio y cayó por un barranco, donde quedó con sus dos piernas aplastadas por rocas, él nunca perdió el conocimiento y lo primero que vió fue al cuervo Molili volando sobre él, inmediatamente aparecieron Kael y Aslan, Arthur pensó que iban a devorarlo y en parte tenía razón, porque le comieron las piernas que estaban aplastadas para luego lamerle las heridas, que mágicamente se le curaron, pero  Arthur había quedado sin piernas.

La primera que llegó fue Kaya, que empezó a hablarle en su lengua, Arthur le dijo que no entendía, entonces ella le habló en belga, le dijo que sus amigos animales habían hecho todo lo posible para salvarle la vida. Las otras dos hermanas aparecieron después, y lo llevaron hasta la cascada. Arthur no paraba de hablar y de preguntar cómo iba a hacer para volver, entonces Amadi le preguntó: -¿para qué queres volver?, -si acá tenés todo lo que te hace falta- y le mostró su cuerpo y los cuerpos de sus hermanas. Kaya le preguntó: -¿cuál te gusta más?-, él dijo, -las tres, pero vos un poco más-.

Kaya dijo: -yo voy a ser la última entonces-.

Las tres lo abrazaban y lo besaban, la primera en montarlo fue Malaika, que primero se sentó de frente a él para que la penetrara por la vagina y luego se dió vuelta y él la penetró por el ano. Después, Amadi le hizo unos masajes por todo el cuerpo, y lo hizo acabar varias veces. Por último, Kaya lo besó en la boca y empezó a bajar y a besarle todo su cuerpo, cuando llegó a su pene, estuvo mucho tiempo chupandolo. Arthur había perdido la noción del tiempo, cuando terminaron, Kaya volvió a preguntarle si quería volver y le dijo que sí, pero que tampoco quería perderlas. Entonces Kaya le dijo: -acá o allá vamos a estar siempre-.


Los cuatro se abrazaron y cuando Kaya lo besó él vió una luz azul que salía de los cuerpos de las hermanas, y de pronto apareció en el pueblo, nunca pudo explicar a nadie cómo había llegado ahí, porque él tampoco lo sabía.

Arthur volvió a Bélgica un poco triste por todo lo que había quedado en la selva, sus piernas y sus amantes, hasta que una noche en un bar, tres mujeres de piel caoba y ojos azules con minifaldas y corset lo saludaron y Kaya le dijo:- siempre vamos a estar-.









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