Todo es culpa del león (Basado en un lugar real, por el cual anduve un tiempo)
VITRA, la fundación está ubicada en lo que antes era la casa de los Díaz Vélez. Se los conoce como la casa de los leones, porque tiene un montón de esculturas de leones. Es que al dueño de la casa le gustaban los leones, y tenía varios. El día del compromiso de su hija, uno de ellos se escapó y mató al novio (una de las estatuas recuerda ese momento). La novia, desesperada, se suicidó.
VITRA es, entre otras cosas, un hogar para personas con polio, que por cierto todavía hay algunas. Una de ellas es Hugo, que está en su pulmotor hace varios años. Un día nos contó una historia que paso a repetir.
Yo era joven, tendría 17, y por acá a la noche siempre se escuchan ruidos (el día que contó la historia también se escuchaban). Una noche me pareció ver una piba joven, de blanco, y pensé que estaba loco, pero empecé a verla todas las noches; entraba a la habitación y solamente yo la veía. Se sacaba la ropa y se masturbaba mientras lloraba, era hermosa, tendría 15 años, después se escuchaba un rugido y ella se iba corriendo. Una noche le hablé, le pregunté qué le pasaba, y me dijo con la voz que parecía salir de la pared todo es culpa del león. Él mató a mi novio y me condenó a la castidad eterna. Entonces, dice Hugo, que le dijo ojalá pudiera ayudarte, pero yo estoy dentro de esta lata y vos creo que estás muerta; ella dijo, con esa voz que salía de todos lados, que su condición de muerta podría ser una ventaja, ya que como fantasma podía atravesar cosas. Entonces, el león rugió, y ella desapareció.
La noche siguiente llovía, había tormenta y relámpagos, cuando ella apareció y se sacó la ropa, en lugar de masturbarse, se acercó flotando al pulmotor y le preguntó ¿puedo?, él dijo que si, entonces ella lo besó y él sintió como si cuarenta bocas lo besaran, ella volvió a preguntar, ¿puedo?, él dijo si, y ella entonces atravesó el pulmotor con su mano y buscó el pene de Hugo, entonces empezó a masturbarlo y él sintió como si cuarenta manos lo masturbaran al mismo tiempo, pero el maldito león volvió a rugir, esta vez Hugo lo vió y ella volvió a esfumarse. El león siguió rugiendo un momento, y después también se esfumó.
La noche siguiente también llovía, había temporal, esta vez ella no perdió tiempo, voló sobre la lata y fue directamente a montar a Hugo, atravesando todo; él estaba extasiado, era como estar con cuarenta mujeres en una, que a la vez no estaban. El león volvió a aparecer, estaba furioso, pero ya nadie le daba bola, ella cabalgaba dentro de la lata, y Hugo sintió que se elevaba, empezó a ver su cuerpo abajo de la lata, y ellos cabalgando arriba a un par de metros. El león rugió más fuerte justo en el momento en que ella pegó un alarido de placer que todo el mundo escuchó. Entonces, el león se esfumó,los amantes bajaron a la lata, Hugo volvió a su cuerpo y ella se despidió agradecida.
El dice que de vez en cuando ella vuelve, y yo le creo porque en VITRA los muertos nunca mueren del todo, basta con dar vuelta una copa para poder sentir una conversación con alguno.



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