Mi melliza
Florencia y yo somos mellizos, cuando estábamos en el útero de nuestra madre, ella me aplastó. Tengo los brazos y las piernas deformadas.
Nunca le eche la culpa, pero de todas maneras ella se siente culpable.
Cuando cumplimos 13 años, ella empezó a desarrollarse y fue impresionante. A esa edad sus medidas eran la mitad, ahora a sus 20 años son 120-95-90. Eso siempre le trajo problemas, dolores de espalda, etc., aunque le sobraban parejas. Flor siempre pensaba que solo la buscaban por su apariencia física, lo cual era verdad porque era imposible no ver ese cuerpo.
Yo mientras tanto soy petiso y flaco, siempre tuve problemas para conseguir pareja estable.
Ella es morocha, tiene ojos negros; yo soy morocho y tengo ojos azules.
A los dos nos había marcado aquella posición en el útero. Ambos pensábamos que el otro era la única persona que nos veía como éramos.
Anoche cumplimos 20 años, festejamos hasta el amanecer con amigos y amigas, volvimos a casa solos y borrachos. Yo camino con muletas y cuando estoy borracho me cuesta un poco más, entonces ella me lleva a mi cama y me saca la ropa; yo tengo una erección, y le digo que la amo y ella me responde con un beso en la boca y me dice que soy el único hombre que la ve por lo que es. Yo le acaricio la cara y le digo que ella también es la única mujer que me ve por lo que soy. Entonces, Flor va a ver que nuestros padres duerman y me lleva upa a su habitación que está pintada de azul y tiene una cama enorme como ella y una lámpara de sal roja, que hace juego con su pelo.
Mi hermana se saca la ropa y la veo, nunca la había visto como la veo ahora, es una bomba sexual. Entonces sin preámbulos empiezo a chuparle las tetas y besarla, ella está masturbándome y de pronto me pone arriba de ella y me hace la mejor turca de mi vida mientras me dice que es por todo lo que me hizo pasar. Después se da vuelta y me ofrece su cola, yo acepto con gusto y entro a esa hermosa caverna. Luego me pone boca arriba y me monta, cabalga por horas, de nuevo ella está sobre mi como en el útero de nuestra madre, pero ahora lo hace a propósito, sin culpa, disfrutando y obteniendo los mejores orgasmos de su vida. Ya es mediodía. Durante ese tiempo acabamos varias veces, obviamente estamos demasiado borrachos y demasiado calientes como para cuidarnos.
Al menos a la madrugada y después ya estamos jugados. Entonces pensamos en el vecino que siempre nos espía por la ventana a los dos, y ella le mandó un mensaje para invitarlo a entrar por la ventana.
Le hacemos una propuesta que él no puede rechazar: si ella estuviera embarazada, él se haría cargo. Esta propuesta se la hacemos mientras los dos lo masturbamos, y le sacamos fotos como para tener un seguro de paternidad. Ahora estamos tranquilos.



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