“La primera vez que la vi”

 (esta historia va a ser muy larga pero es la única historia real)

Hacía años que chateábamos, ella estaba casada y yo tuve varias historias en el medio. Ella era del conurbano y yo soy del interior de la provincia de Buenos Aires, no voy a nombrarla porque seguramente no me lo hubiera permitido, a ella no le gustaba publicar todo… de todas maneras publicaba bastante.

 Empezamos peleando, ella pensó que yo era un disca, machirulo y tonto (yo era machirulo pero no tonto, y la palabra machirulo todavía no existía). También discutíamos por política, ella era más de izquierda que yo (yo también soy de izquierda, pero ella era más).

Un día le dije que viera lo que había publicado, y desde ese momento empezó a tratarme con respeto.

Yo estaba hasta los huevos desde el primer chat que tuvimos, y viéndolo en perspectiva, a ella también le pasaba algo. 

Yo tengo Parálisis Cerebral de forma cuadripléjica (parálisis que afecta el tronco, zona pélvica, ambos brazos y piernas), distonía  (trastorno del movimiento que causa contracciones involuntarias de los músculos) espástica (rigidez muscular).

Ella era obesa, morocha, ojos negros, tenía una hermosa sonrisa, una boca grande y un cuerpo voluptuoso.

Solamente voy a decir que trabajaba en la educación especial, a pesar de lo cual no tenía prejuicios.

Yo había estudiado dos carreras universitarias y en esa época me estaba dedicando a la danza (punto para mi). Ella también bailaba.

A ella le costaba hablar de su familia y yo no quería hablar de familia. Solo quería estar con ella, y cada tanto se lo hacía saber. Pero ella siempre buscaba alguna excusa, como por ejemplo, que no era el momento, que estaba casada, entre otras cosas, pero yo era como la gota en la piedra.

Lo mío era una letanía, un pedido continuo “vení” y su nombre. Pero me hizo esperar mucho, tanto que conocí a otra chica y tuve una historia que no llegó a nada. Creo que en el fondo la estaba esperando. 

Cuando esta historia terminó ella lo supo, porque nunca habíamos dejado de hablar, es más, ya habíamos pasado del chat a la videollamada por skype.

 Ella me mandó un audio que todavía conservo en el cual me decía que yo había aparecido en su vida cuando ella estaba en el medio de algo y que ya iba a llegar el momento.

Un día me dijo que se había separado y yo volví a pedirle que venga. Pero me dijo que no, otra vez.

 Entonces un Diciembre yo tuve que operarme de urgencia y estuve a media hora de morir. Me operaron a tiempo.

Esa operación valió la pena porque ella supo que yo no iba a estar siempre (como el lector y la lectora se habrán dado cuenta por los tiempos verbales, yo estoy acá y ella no, pero eso no lo sabíamos en ese momento).

En Enero me dijo “te amo” y empezamos a planear el encuentro. 

Pero (siempre había un pero) me dijo que antes de conocerme iba a operarse por su obesidad (no debí dejarla, nunca terminó de recuperarse de la operación, pero la dejé)

(De todos modos yo no era nadie para dejarla o no dejarla hacer lo que quisiera con su cuerpo).

Mientras tanto las videollamadas eran cada vez más ardientes. Yo la conocí desnuda antes que ella a mí.

Había muchas cosas que planear, cómo, cuándo, dónde, etc. Era bastante obvio que iba a ser en mi ciudad, no era tan obvio para ella que fuera en mi casa, pero al final accedió (era raro que ella accediera a algo). Quedamos para el 22 de marzo (después me enteré que era el día del cumpleaños de su hija).

Llegó a la tardecita, en el colectivo, creo recordar que fui a buscarla con mi acompañante terapéutica. En mi casa estaban mi mamá y mi hermana haciendo el aguante. Después de las presentaciones protocolares, mi hermana y mi madre fueron a avisarle a mi abuela, que vivía arriba, que no entrara porque yo estaba con mi novia (mi abuela entendió dos años después que era mi novia). Me acuerdo que nos quedamos solos, nos besamos desesperadamente, y le pregunté por qué había tardado tanto, nunca me contestó, y ya no me importaba. Estuvimos un rato largo charlando y chapando, pero después volvió la familia a cenar, cenamos (no me pregunten qué porque no estaba pensando en eso). Después de cenar, fuimos a mi cuarto, yo no tenía en ese momento cama de dos plazas, tenía una cama marinera, con otra que salía de abajo, y ella decidió dejarla abajo (con el tiempo conseguí una cama de dos plazas, es más, la rompimos y compré otra). La cama marinera funcionó de maravillas.

Después de unos besos, me dijo que iba a cambiarse de ropa, yo le había pedido un camisón transparente que ella me había mostrado, se lo puso y cuando volvió a la pieza, se abalanzó sobre mí, y empezó a besarme por todo el cuerpo, empezó por la boca y bajó despacio pero sin pausa, llegó hasta los pies (se bancó un par de golpes de mi rodilla, pero ella sabía a lo que se enfrentaba, era mi distonía), y volvió a subir hasta mi pene, el cual tomó entre sus manos y lo acarició un rato, después lo chupó. Yo estaba extasiado, lo hicimos varias veces, hasta que nos cansamos, y ella se acostó en su cama, que estaba al lado, pero abajo.

Por la mañana, cuando me desperté, me dejé caer sobre ella, le dije “buen día”, ella me dijo “buen día”, y la besé en la boca, esta vez yo empecé a bajar y besarla en todo el cuerpo, me detuve en sus pechos, primero el izquierdo cuando iba hacia abajo, después cuando iba hacia arriba me detuve en el derecho y me quedé un buen rato, después me acomodó a su lado y volvimos a hacer lo que habíamos hecho a la noche. Ella se dió cuenta que después de que yo eyaculara me bajaba el tono muscular.

Durante todo ese tiempo, además hablábamos, hacíamos planes, nos contábamos lo que nos faltaba por contar, y todo el tiempo nos repetíamos que nos amábamos.

Creo que nos levantábamos para comer y para estar un rato con mi familia, pero no mucho rato (ya habría tiempo). Teníamos que recuperar casi tres años de desearnos, y lo hicimos. Esa tarde, cuando nos acostamos, ella me dijo que tenía miedo de hacerme mal si iba arriba mío, que por eso hasta ese momento no lo había hecho, yo le dije que no me iba a romper, entonces fue arriba y pude penetrarla, y fue la gloria, se movía como una gata. Era muy hermosa pero era mas hermosa cuando tenía sexo, su cara se iluminaba y un hilo de baba caía sobre mi. Ya había abierto todas sus entradas y también la de su corazón. Entonces, al otro día la dejé a ella explorar mis entradas y también fue maravilloso. Después se sentó a mi lado con las piernas abiertas y yo pude meter mi mano en su vagina. (La espasticidad tiene pocas ventajas pero en ese momento aunque hubiera querido no hubiera podido parar de mover los dedos, lo cual le provocaba mucho placer y descubrimos una ventaja).

Ese primer encuentro terminó el 24 de marzo, cuando con mi madre la acompañamos a la estación de colectivos, y después fuimos a la plaza. Pero esta historia no va a terminar con ese primer encuentro, porque fueron casi cuatro años y varias aventuras.

Una de las cosas que más le molestaban era que sus compañeras de trabajo (maestras de escuela especial) le preguntaban por ejemplo, cómo podía estar con un discapacitado, o si no se aburría de estar siempre en la misma posición (como si ellas fueran expertas en kamasutra), y no siempre estaba arriba (a veces estaba al costado), y además, ¿qué les importaba? Pero bueno… Tuvimos que soportar los prejuicios de la gente, sobre todo, ella, porque a mi no me molestaba; la gente que me quería estaba contenta, y la otra no me hablaba (nunca me hablaron, por qué me iban a hablar entonces). Pero eso no la amedrentó. Ella tenía claro que me amaba, y que yo era su pareja, de hecho, muchas veces en la calle, algunas señoras le preguntaban: “¿Es tu hermanito?”; y ella les contestaba: “No, es mi pareja”, entonces la señora no preguntaba más.

Mi cuadriplejia hace que por ej: tenga problemas intestinales (La operación de la que hablé fue por eso) y a veces necesito pañales lo cual a ella no le importaba. Varias veces metió su mano dentro del pañal para masturbarme. Es que era la mujer más sexual que había conocido, y yo también soy bastante sexual. Ella tenía otro trabajo además de la escuela. Ese trabajo era on line (podía trabajar en mi casa). Se sentaba a mi lado y mientras ella trabajaba yo estaba navegando con mi computadora, de vez en cuando había tiempo para que me haga sexo oral, cosa que disfrutaba un montón y ella también.

Despues de casi 4 años la cosa se fue desgastando (no el sexo) asi que terminamos en muy buenos términos y hablamos hasta su muerte repentina.

Pero esta historia se llama “La primera vez que la vi”, y la primera vez que la vi no fue aquel 22 de Marzo, tampoco fue en mi casa, fue en un hospital de Mendoza. 2 años después de su primera visita a mi casa  (habíamos ido de vacaciones con mi madre y una amiga). Yo empecé a tener problemas intestinales y terminé internado, cuando estábamos esperando en la guardia (los dos solos) yo acostado en una camilla y ella a mi lado, tomó mi mano, y me dijo: te amo, abrió su camisa llevando mi mano a su pecho y estuvo un ratito así. Me miraba como cuando estábamos teniendo sexo. Ese día me di cuenta que de verdad me amaba y esa fue “La primera vez que la ví”.




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