La nueva

 Daniel hace mucho tiempo que se maneja contratando asistentes sexuales, que son trabajadoras sexuales, que trabajan con personas con discapacidad. 

Hace un tiempo a Daniel (que tiene parálisis cerebral) le estaba costando conseguir servicio. Entonces, un día entró a una página a la que nunca había entrado para buscar alguna prostituta en su ciudad. Encontró a una, cuando la vio pensó que no le iba a gustar, pero lo intentó.

Ella tiene 33 años y hace uno que empezó a trabajar. Tiene dos hijas y está separada. Nunca había estado con una persona con discapacidad.

La primera vez que se encontraron fue demasiado rápida, debido a la ansiedad de Pablo, pero se dio cuenta que era muy piola, que nunca le importó su condición. Entonces hicieron un segundo encuentro.

 Ella llegó, él le pagó, ella lo desvistió, lo acostó en su cama y  se sacó la ropa, se sentó a su lado y comenzó a masturbarlo lentamente. Entonces él le pidió un beso y ella lo beso con mucha dulzura. Después Daniel le pidió sus tetas, que no eran muy grandes… pero eran muy duras y muy suaves, y ella se las puso en la boca, primero la izquierda y luego la derecha. Mientras tanto seguía masturbandolo un poco más rápido. Pablo le dijo que le chupe la pija y ella lo hizo como una geisha. Inmediatamente lo montó y empezó a moverse  como una gata y estuvieron un buen rato jugando, besándose y chupándose.

Cuando Daniel acabó, ella siguió jugando con su pene un buen rato y empezó a masturbarse. Como a la media hora Pablo le dijo “Ya está”. Entonces ella lo lavó, lo vistió y lo sentó en la silla. Después se despidieron y ella se fue.

Si Daniel la hubiera visto en la calle, no le hubiera dado bola… porque no es su tipo. Pero cuando empezó a chuparlo, a él le pareció la mujer más hermosa de la tierra. Como pasa siempre que una mujer te chupa la pija.



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