La modelo y yo
Soy pintor, tengo 55 años y soy paralítico cerebral. Pinto con la ayuda de otra artista plástica.
Un día una mujer me pidió que la pintara y yo accedí. Ella tiene 49 años y un cuerpo voluptuoso, lo que para un pintor es como el paraíso, es morocha, tiene ojos negros, y no es muy alta, lo que la hace más accesible para un usuario de silla de ruedas. Le pedí primero una foto y cuando la ví no pude evitar tener una erección, pero no dije nada.
Desde que empezamos a trabajar en la obra, hace unos días, ella viene a mi taller y posa un par de horas.
Está desnuda acostada sobre un costado y sus enormes tetas me interpelan.
Hoy mi ayudante faltó a la cita y nos quedamos solos, le dije que si quería podía posar un rato para mi, para verla y no perder el día (En verdad lo que quería era verla desnuda solo para mi). Ella se acostó como siempre y estuvo así una media hora, entonces le pedí que me de un vaso de agua, porque yo no puedo tomar agua solo. Se levantó a buscar el agua y se puso a mi derecha muy cerca, yo empecé a chupar del sorbete hasta que no pude más y chupe sus dedos, cuando levanté la mirada vi su cara de placer que me incitaba a más, entonces la tomé por la cintura y la acerqué más a mi para poder chupar sus tetas, que son como dos lunas llenas, y estaban a la altura de mi cara. Mientras tanto, tocaba su enorme culo. Después besé su boca y pude sentir su lengua jugando con la mía… Ella subió al escritorio, abrió sus piernas y me tomó primero de los hombros para acercarme, puso sus pies sobre el respaldo de mi silla, después tomó mi cara y la acercó a su vagina, hermosa y tan húmeda que me enamoró. Estuve un buen rato, con mi lengua enloquecida dentro de esa cueva húmeda y jugando con su clítoris que se expandía sobre mi boca.
Entonces ella tampoco pudo más, se bajó del escritorio y me sacó la ropa lentamente para sentarse sobre mi. Ella agarró mi pija que estaba extremadamente dura y la orientó perfectamente hacia su entrada principal…quedando así ambos cara a cara y de esta forma podíamos mirarnos a los ojos mientras la calentura aumentaba… sus movimientos se parecían a mi espasticidad, descontrolados y bruscos.
Después de un rato, me acostó sobre la tela en la cual ella posa habitualmente, se volvió a sentar sobre mi pija, pero esta vez de espalda y pude entrar por otra puerta, también hermosa y húmeda.
Con la poca fuerza que nos queda, mi modelo se da vuelta, empieza a masturbarme y me pide que le pinte la cara de blanco, yo hago un último esfuerzo y su cara queda completamente blanca.
Ahora ella me está levantando. Mi ayudante dijo que mañana viene a las cuatro. Ella vendrá a las dos.



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