Apoyo
Braian tiene 30 años, es heterosexual y nació sin brazos y piernas, tiene un buen pasar económico, de modo que siempre pudo pagar sus apoyos (cuidadores, AT, etc.).
Hace un año contrató a Enrique, un enfermero de 20 años, claramente gay. Lo cual no era un problema para ninguno de los dos. Enrique se convirtió en la persona de mayor confianza para Braian.
Lo llevaba a visitar a sus varias amantes, algunas de las cuales también eran pagas, y Enrique le contaba sobre sus parejas.
Pero un día pasó algo inesperado, estaban en el cuarto los dos solos, Braian sobre la cama, el enfermero tropezó (era un poco torpe) y su mano quedó apoyada sobre el pene de Braian, lo inesperado fue que el pene se puso rígido como si fuera de mármol.Enrique un poco avergonzado salió del cuarto, pero cuando volvió a entrar vio que el bulto aún seguía bajo el slip de Braian. Entonces volvió a apoyar la mano ahí, se miraron al principio con asombro, después Braian sonrió y ambos acercaron sus caras hasta besarse apasionadamente. La mano de Enrique aún estaba ahí, y lentamente comenzó a moverla agarrando con fuerza a aquel pedazo de mármol caliente. Se sacó la ropa y también lo desnudó. Braian estaba desconcertado, pero sentía mucho placer de manera que empezó a pedirle más, y Enrique comenzó a masturbarlo mientras le besaba todo el cuerpo; al llegar a su pene, para su sorpresa su partener le dijo que él también quería chuparlo, Enrique amontonó algunos almohadones y un par de toallas para estar más cómodos, y sobre ellos recostó a Braian y de esta forma hicieron un hermoso 69. Cuando los dos tuvieron sus bocas llenas de leche, Enrique se acostó a su derecha sin dejar de masturbarlo y besarlo, cuando Braian volvió a estar al palo, el otro se sentó sobre ese enorme cacho de carne de frente a él, y estuvo un rato moviéndose hasta que Braian volvió a acabar.
Braian no tenía brazos pero tenía dos protuberancias alargadas como si fueran la mitad de su antebrazo, entonces le pidió a Enrique que se de vuelta y muy despacio le fue metiendo su muñón en el ano. Enrique que no podía dejar de gritar de placer y dolor terminó teniendo la mayor eyaculación de su vida.
Entonces acordaron que solamente había sido esa vez y que aquello no se iba a repetir, y fue así hasta la próxima vez.



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