La resistencia
Ella trabaja en un organismo del Estado, entró por el cupo por discapacidad hace varios años. Es abogada y tiene varios posgrados.
Su discapacidad la obliga a usar muletas, porque tiene problemas en la cadera, por lo que siempre camina moviendo la cola. Es bajita, morena y tiene ojos verdes.
Cuando la derecha ganó las elecciones, ella empezó a pensar cómo iba a resistir y no perder su trabajo.
Él también era un empleado público bastante más mediocre que ella. Trabajaron juntos mucho tiempo, ahora él es el jefe.
Ella sabía dos cosas, que a él le gustaba y que iban a despedir a mucha gente.
La resistencia no siempre es violenta, se puede resistir de muchas maneras y todas son válidas.
Cuando a él lo nombraron jefe, ella se postuló como su secretaria, para lo cual se puso un pantalón muy apretado y una musculosa blanca que marcaba los pezones, y empezó a caminar cerca de su jefe. Cuando la vió, le propuso el cargo pero ella le dijo que no. Él insistió varias semanas hasta que ella aceptó, pero puso un par de condiciones, que no iban a despedir gente con CUD (Certificado Único de Discapacidad) y que ella iba a poder seguir militando para su partido; él aceptó pero también puso condiciones, ella iba a convertirse en su amante y una vez por semana iba a darle la cola. Era tan obvio que estaba esperando esas condiciones, entonces dijo “cuándo empezamos”, y él respondió “ahora”.
Se acomodó en su sillón y ella se sacó el pantalón y la ropa interior, le bajó el pantalón a él también la ropa interior, y después de ponerle un condón, se acomodó sobre él. Su discapacidad le permite ser bastante flexible, por lo cual puede besarlo mientras tiene sexo anal. Después, se da vuelta y continúa teniendo sexo un rato. Para terminar con un buen pete.
Él piensa que la está usando, ella piensa lo mismo pero al revés, y de paso le saca información.



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