“El pájaro azul”
Un día Victoria lo invitó a su casa, le dijo que Sofía iba a acompañarlos.
Ella pasaría a buscarlo a las cinco de la tarde del día siguiente.
Victoria vivía a pocas cuadras de la casa de él, era soltera. Sofía, en cambio, era casada. Esa tarde hacía calor, así que cuando Victoria pasó a buscarlo, le puso una malla, porque iban a ir a su pileta. Cuando llegaron, Manuel se sorprendió al ver a Sofía tomando sol desnuda. Cuando se acercó a saludarlo, apoyó sus enormes pechos en su cara, y le dijo “hola, soy Victoria”, y las dos sonrieron con picardía. Lo metieron a la pileta un rato, y cuando salieron lo acostaron en una enorme colchoneta, y ellas se acostaron una de cada lado, totalmente desnudas, parecían dos cordilleras calientes, como si fueran cordilleras de volcanes. Él dijo “no se cual es cual”, y la que estaba a su derecha dijo “no importa”, y le dió un beso en la boca. Después, la otra le hizo lo mismo, mientras le sacaba la malla, y las dos empezaron a frotar sus cuerpos contra el cuerpo de Manuel. El joven no podía entender lo que estaba pasando. Entonces, la que estaba a su izquierda, le dijo que no se preocupara, que estaban seguras de que iban a pasarla muy bien, y puso suavemente su vagina en la boca de él, y le pidió que chupe, él obedeció. Mientras tanto, la otra lo chupaba a él, aunque Manuel no podía tener una erección, podía sentir todo, y se sentía muy bien. Después, las hermanas cambiaron de roles, y la de arriba fue abajo, y la de abajo arriba. En ese momento, él ve que ella tenía un pequeño tatuaje en la ingle, era un pájaro azul, con las alas abiertas. Entonces pensó que a partir de ese momento iba a poder saber cuál era cuál. Luego de un rato, la de abajo se puso a la izquierda, y puso la mano de Manuel en su vagina, él empezó a mover su dedo dentro de ella, mientras su lengua jugaba dentro de la otra. Entonces, la que estaba arriba se incorporó de golpe, y la otra la siguió. Se pararon las dos sobre Manuel, con las piernas abiertas, como cuatro columnas; lo miraron a los ojos y al unísono acabaron. Él descubrió que aunque no podía tener una erección, sí podía eyacular, lo había hecho. Volvieron a la pileta como para enjuagarse. Después, la del pájaro se vistió y le dijo que era Sofía, y que el pájaro era un pedido de su pareja para distinguirlas; después de vestirlo y darle algo de comer y de tomar, lo llevó a su casa.
Un tiempo después, se volvió a repetir la escena, y Manuel no pudo evitar la carcajada cuando vió que las dos tenían el pájaro azul en su ingle.



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